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Hidratación & Altas Temperaturas

Hidratación & Altas Temperaturas

     Con la llegada de las altas temperaturas es esencial prestar una mayor atención a la hidratación, especialmente si se forma parte de la población considerada de mayor riesgo de padecer complicaciones de salud fruto de un desequilibrio hidroelectrolítico.

     Entre los perfiles que requieren de especial atención al entrañar un mayor riesgo encontramos los siguientes: Personas mayores, aquellos en situación de inmovilización, con patologías de tipo renal o cardiovascular, en ciertas etapas de la vida como son la infancia, embarazo y lactancia, o bajo la prescripción médica de ciertos tratamientos farmacológicos. Sin embargo, aunque este tipo de perfiles puedan estar sujetos a presentar un mayor riesgo de deshidratación, durante la época estival donde las temperaturas tienden a ser superiores, los síntomas de ésta y la necesidad de ajuste de la ingestión de líquidos a la actividad física y condiciones de salud es inherente al tipo de persona, pues es una circunstancia que puede darse en cualquier persona

    Para poder detectar las señales que nuestro cuerpo nos manda es necesario saber cuales se encuentran entre los principales signos y síntomas de deshidratación , como es el caso de la presencia de sed, sensación de boca/ piel seca, aumento de la frecuencia cardíaca y temperatura corporales, exceso de somnolencia, irritabilidad o disminución de la presión arterial, así como de cambios en la orina.

     Ante ello, entre las principales recomendaciones que se sugieren, se presentan la necesidad de aumentar la ingestión de líquidos, suministrando éstos en pequeñas cantidades sin esperar a detectar la necesidad de sed. Reducir el consumo de bebidas alcohólicas e incluir en la dieta alimentos con alto contenido en líquidos puede prevenir de la presencia de deshidratación. Evitar exponerse al sol durante excesivos periodos de tiempo en las horas de elevadas temperaturas y ajustar el consumo de líquidos al tipo de actividad física o condiciones ambientales bajo las cuales desarrollamos nuestro día a día pueden ayudarnos a reducir el riesgo de presentar deshidratación, y con ello la repercusión de esto sobre nuestra salud.   

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