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Molestias en la espalda

Molestias en la espalda

   Las molestias en la espalda son uno de los dolores más comunes presentes en todas las franjas de edad. Aunque pueden darse derivadas de la presencia de enfermedades autoinmunes, deformaciones congénitas, traumatismos… no siempre es necesaria la presencia de una lesión previa para que se dé su aparición, ya que algunos factores como el estrés, estilo de vida o una escasa higiene postural pueden provocar molestias en esta zona.

   El tratamiento y seguimiento que requieren es variable, ya que ha de ser individualizado ajustado según los factores que las desencadenen. A pesar de que con frecuencia, se tiende a pensar que solamente las intervenciones quirúrgicas y fármacos son opciones eficaces para el tratamiento, lo cierto es que en bastantes ocasiones mediante la realización de ejercicios adaptados, tratamientos de fisioterapia ( como los masajes, tratamientos de frío-calor, TENS o ultrasonidos) y ciertas modificaciones posturales en la vida cotidiana, estas molestias pueden verse eliminadas o considerablemente reducidas.

   La existencia de remedios milagrosos para este tipo de molestias es una quimera, la mejor herramienta es adoptar una actitud activa, ajustada a la capacidad funcional y posibilidades que presenta cada persona, siempre contando con el asesoramiento de profesionales sanitarios.  

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Prevención de molestias en la rodilla

Prevención de molestias en la rodilla

La presencia de una lesión previamente suele ser en la mayoría de los casos la causa por la cual prestamos mayor atención y cuidado a una zona muscular o articulación, pero a veces son otros elementos ( como el sobreesfuerzo, la adopción de ciertas posturas durante largos periodos de tiempo, la práctica en exceso de ciertas actividades deportivas…) los que producen molestias, que en ocasiones, podemos ver reducidas siguiendo sencillas recomendaciones como las que presentamos en la siguiente infografía

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«Para llegar al tejado hay que empezar por casa: Prevención en la realización de tareas domésticas»

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     Con la llegada del fin de semana son muchos los que aprovechan la posibilidad de pasar más tiempo en casa para realizar las tareas domésticas que no les son posible realizar en el transcurso de la semana. En ocasiones nos quejamos de molestias en la espalda o articulaciones sin identificar a qué se deben, fundamentándonos en que no se ha realizado ninguna actividad fuera de lo cotidiano. Y es en eso mismo, lo cotidiano en lo que a veces adoptamos posturas o realizamos esfuerzos que hacen que se resientan estas zonas del cuerpo.

    Es inevitable la realización de las tareas domésticas, sin embargo, el hecho de tener en cuenta pequeñas consideraciones acerca de la forma en la que se llevan a cabo pueden servirnos como prevención ante la aparición de molestias o lesiones, especialmente si se trata de zonas vulnerables que con anterioridad nos han causado malestar. Es por ello que hemos reunido algunas consideraciones sobre higiene postural favorables para al realización de las tareas generales en casa, que aunque pueden parecer numerosas cuando se convierten en hábito pasan desapercibidas.  Algunas de ellas son las siguientes:

 

  • Uso de escoba y fregona: La longitud del instrumento que empleemos ( ya sea fregona o escoba) ha de ser lo bastante grande como para que alcancemos el suelo sin necesidad de inclinarnos, pudiendo sujetarlo entre la altura del pecho y la cadera. Ha de posicionar este lo más cerca posible de los pies, llevando a cabo el movimiento sólo con los brazos, sin seguirlo con la cintura o resto del cuerpo.
  • Fregar los platos: La altura a la que ha de posicionarse el fregadero es la del ombligo, de forma que se posibilite apoyar los codos en ángulo de 90\ y a la vez mantener la columna en posición recta. Es conveniente en la medida de lo posible, que se emplee un reposapiés y se vayan alternando los pies. Cuando traslade los platos de una zona a otra asegúrese de usar solamente los brazos para ello, y no desplazar el resto del cuerpo.
  • Limpieza de Cristales y paneles: Durante la limpieza de este tipo de elementos asegurese de posicionarse adelantando el pie de la misma zona en la que realiza la acción, es decir, si va a limpiar con la mano derecha, adelantar e pie derecho mientras que coloca detrás el izquierdo, apoyando a su vez la mano de este mismo lado mientras limpia con la derecha.
  • Cargar peso/ traslados: Para el transporte de pesos es recomendable no elevarlos por encima de la altura del pecho, flexionando los codos y acercándolo al cuerpo. En la medida de lo posible, evite las cargas frontales, pero dado el caso lo recomendable es flexionar las rodillas y mantener la columna inclinada hacia atrás mientras se realiza la acción.
  • Planchado de ropa: En primer lugar es necesario asegurarse que la tabla o superficie donde vamos a planchar se sitúa a la altura de nuestro ombligo o un poco superior a éste. .Si se encuentra de pie, mantenga uno de ellos posicionado en un reposapiés, y vaya alternándolo conforme transcurra el tiempo del planchado. Dado el caso de que necesite aplicar fuerza sobre la superficie del planchado, recuerde usar el brazo y no su peso ésta.
  • Cocinar: Lo más recomendable es posicionar aquellos útiles de cocina más pesados en las estanterías o armarios que se encuentran entre la altura de la cadera y el pecho, reservando espacios a ras del suelo para elementos menos pesados o de menor frecuencia de uso. En el caso de tener que usar los niveles inferiores, más cercanos al nivel del suelo son posibles varias opciones. En el caso de no tener que realizar la acción durante un tiempo prolongado, pueden flexionarse las rodillas posicionándose de cuclillas manteniendo cierta separación entre los pies. Otra opción, si se va a mantener la acción de forma prolongada o realizando una búsqueda, es arrodillarse sobre los talones y apoyarse con una mano en la encimera. En el caso de que el peso a levantar sea muy elevado se recomienda posicionar lo en el suelo y realizar una carga de tipo diagonal.
  • Estar de pie: En ocasiones la tarea doméstica en cuestión requiere de mantenerse de pie durante un periodo prolongado de tiempo, ante ello lo recomendable es mantener una postura que no nos obligue a agacharnos o encorvarnos si necesitamos usar los brazos, evitar zapatos de tacón y posicionar los pies alternándolos en un reposapiés.

     Es importante recordar que las tareas de casa, aunque rutinarias, también suponen un esfuerzo. Iniciar o consultar un tratamiento de fisioterapia es el primer paso ante las molestias, pero tanto la actitud ante el mismo como la realización de los ejercicios recomendados por el profesional como la evitación de  sobreesfuerzos  son esenciales para la evolución y prevención de futuras molestias.

 

Fuente:

http://www.espalda.org/divulgativa/prevencion/higiene/labores/labtareas.asp

http://vidasana.lapipadelindio.com/dia-a-dia/postura-correcta-espalda

 

 

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